sábado, 19 de mayo de 2012

"El caso Conde"

Excelente art. del Profesor Calaza publicado en el Faro de Vigo el 2 de enero de 2011

El autor sostiene que el Banco Español de Crédito fue intervenido –sin que Botín desencadenara los movimientos que llevaron a ello como a veces equivocadamente se ha dicho– por la oposición de Mario Conde al proyecto de moneda única (ecu por entonces, euro hoy día) vista la voluntad del PSC de desenclavarse políticamente de Madrid para conectar directamente con París y Bruselas, en una estrategia que le pasó completamente desapercibida a Felipe González pero que Narcís Serra y Maragall planificaron detalladamente.




Mario Conde tenía todo para alcanzar el poder más alto: conocía la ley, no conocía el miedo y conocía el alma de los hombres. Le faltaba algo, empero, para mantenerse en el poder: desconocía sus usos y reglas. Y estos usos imponen un conformismo del que carecía, agravando su situación el hecho de ser un solitario excesivamente reflexivo y no pertenecer a ningún grupo de poder político, religioso o financiero en el que apoyarse o al que sirviese para que le sirviera. Pero, sobre todo, Conde tenía en su contra una ardorosa, casi violenta, voluntad de claridad intelectual y como un imperativo moral, una segunda naturaleza, que lo obligaba a decir lo que pensaba y actuar por lo que creía. 
Ahora bien, para entender plenamente el Caso Conde hay que retrotraerse a la época de “europapanatismo” que precedió a la moneda única. Por entonces, reinaba un extraño mutismo en torno a cuestión tan principal, impuesto, sin duda alguna, por el terrorismo intelectual desencadenado por los socialistas, primero, y la derecha después. solo unos cuantos empresarios que veían y sufrían directamente las consecuencias de la sobrevaloración de la peseta –nefastas para las exportaciones españolas– favorecedora para mayor inri de importaciones que destrozaban nuestro tejido económico, y algunos economistas heterodoxos cuestionábamos lo bien fundamentado de tal decisión, juzgándola intrínsecamente perversa, por precipitada, vista la heterogeneidad y las diferencias estructurales de los países candidatos.


Las tres profecías
A riesgo de recibir tomatazos mil, cualquiera con talento y suficiente arrojo intelectual, puede avecindar en las hemerotecas profecías que si quiebran lo harán sufrir escarnio o, en raros casos, cumplirse apoteósicamente y, paradójicamente, cosechar desgracias mayores que los tomatazos. Y es que en estos tiempos de burócratas es mal oficio el de profeta. Mario Conde es (co)autor, sin derechos, de varias profecías –llamémoslas así– incrustadas en las hojas de la prensa de los años noventa del pasado siglo, las cuales ha vuelto a airear últimamente con su bien conocido carisma expresivo, con su parla manantía, en distintas plataformas mediáticas y muy especialmente en un libro de fulgurante éxito de ventas y no poca influencia social. Me refiero, evidentemente, a “Los días de gloria” (Ediciones Martínez Roca). En cuanto a las profecías, de las cuales soy en parte “coautor” (las hemos forjado en fraternal binomio) ahí van, entre otras, tres que se han cumplido: a) el euro sería nefasto para la balanza comercial española y sus desbordamientos perversos se pagarían antes o después con un empobrecimiento global de España, por pérdida del valor de los activos, y un paro jamás visto; b) la pérdida de la soberanía monetaria, la imposibilidad de encarar devaluaciones competitivas, y la práctica imposibilidad de salir del euro en caso de choque asimétrico harían que los efectos del choque se prolongaran en el tiempo; c) si el PSC llegara a gobernar en Cataluña se entraría en una deriva soberanista allende lo que CiU hasta entonces jamás había contemplado. Empecemos por desmenuzar esta última.



El PSC es un partido secesionista 
Recientemente, Félix de Azúa (EP 27/12/2010 “Los privilegios del fósil”) afirmaba: “Cuando los futuros historiadores escriban el relato de la deriva catalana hacia la secesión deberán leer (.) la revista Taula de Canvi”. Y tan cierto es lo que afirma Azúa que parte del consejo de redacción de Taula de Canvi, en 1977, contaba años después entre los teóricos y eminencias grises de la presidencia de Maragall. Honra a Azúa tanta lucidez y más aun la valentía moral de denunciar que el secesionismo, con carácter plenamente institucional, no empezó con CiU sino con el PSC gobernando en Cataluña. Pero en el 2000 esa lucidez no era aún de recibo ni siquiera en el mismísimo Azúa, y eso que es uno de los raros intelectuales catalanes, y españoles, capaz de leerles a los políticos las ocultas intenciones. Sin embargo, ya en noviembre 1999, Mario Conde y este que aquí tenéis, dejamos escrito en la revista MC, editada por Conde, que el PSC era un partido tan centradamente catalanista, tan egoístamente nacionalista y antiespañol que entraba de lleno en una forma sutil de ideología secesionista. Andadura política que todos vimos desarrollarse, aunque en parte fracasara, bajo justificación teórica de “Estado federal plurinacional”, que es, sobra decir, la penúltima estación antes del marco puramente confederal, tipo, verbigracia, URSS o Yugoslavia. No digo Suiza, que no es confederación de naciones, digo la URSS o Yugoslavia, que sí lo fueron y así les fue.
A las previsiones efectuadas por Conde y por mí, en noviembre 1999, respondió tangencialmente Maragall, por alusiones (EP 17/01/2000 “Faustino y los demás”) poniéndose la venda antes de la herida, en un artículo empalagoso, negando implícitamente lo que nosotros afirmábamos, jurando su amor a Madrid cuyo Retiro comparaba con la fageda (bosque de hayas) de Olot. El envaramiento en la prosa del artículo podría disculparse si surtiera efecto por recreo de insistencia, dando ejemplo con los actos, o si portando alto y fuerte el lanzón de la creatividad lograra proyectar ideas de descentralización otras que los consabidos refritos del catalanismo insolidario. Pero no, el artículo era una versión más del cuento chino de un vendedor taimado que quería venderle a toda España, vía PSOE, como vimos con el proyecto de Statut, una mercancía averiada que, por cierto, algunos estaban deseando comprar pues el autoengaño para poder gobernar con los votos catalanes pasaba por encima de cualquier deber para con la unidad de España. En ese artículo, solo de pasada hacía Maragall referencia a Conde, despectivamente, claro está: “Creo que estos laboratorios, al menos uno de ellos, formó parte del holding Antibióticos (.) que terminó como el rosario de la aurora en manos de Mario Conde”. La excusatio non petita hacía tan manifesta la accusatio que, junto con el odio escupido en la referencia personal, Mario y yo comprendimos, aunque por entonces ya no teníamos duda alguna, que habíamos dado en el clavo: Maragall se había puesto muy nervioso. Como si lo hubiéramos descubierto. 




La necesidad de los secesionistas de salir de la peseta
¿Cómo habíamos llegado de buena hora a una conclusión que algunos ni siquiera hoy día han alcanzado a entender? Sencillamente, porque después de devanarnos los sesos buscando la verdadera razón de la intervención de Banesto –no había base contable para ello– dimos con la clave: en última instancia, Banesto había sido intervenido por la oposición de Mario Conde al Tratado de Maastricht. De hecho, quien dio con la clave fue él un día que me dijo: “Pepiño (así me llama) los humanos siempre colocamos el epicentro del problema que nos afecta justo donde no está”. Efectivamente, el resto fueron razones accesorias, pretextos, argucias para desorientar a los simplones; la verdadera razón fue esa: la oposición de Conde al Tratado de Maastricht. O, si se prefiere, la obligación democrática para con el pueblo español de convocar un referéndum antes de acceder al euro. Y es que jamás existió verdaderamente un Caso Banesto pero sí un Caso Conde toda vez que Banesto nunca representó un problema ni para sus accionistas –empezando por el primero de ellos, Mario Conde- ni para el sistema bancario español. Pero Conde sí fue un problema para Maragall y Narcís Serra que vieron en él un potencial peligro. Dado que, en aras de desenclavarse de Madrid accediendo directamente a Bruselas, los políticos catalanistas de cualquier signo necesitaban vitalmente subirse al tren de la moneda única, por entonces en proyecto con nombre de “ecu”. ¿Es necesario recordar lo que mandaba Serra en aquel gobierno?
Desde un enfoque económico y político el por entonces presidente de Banesto dejó constancia pública, en tres ocasiones, del disparate que suponía para España el acceso al ecu ya que temía los nefastos efectos de la moneda única, tanto en relación al desvalimiento de la economía española en caso de choque asimétrico –verbigracia, el que estamos viviendo ahora– al renunciar a la devaluaciones competitivas como en cuanto parapeto defensivo de una economía lastrada por una balanza comercial deficitaria. En cualquier caso, propuso Conde, solo deberíamos acceder a la moneda única celebrando previamente un referéndum al respecto. Esa era la idea minoritaria que sosteníamos algunos economistas y empresarios y que el propio Conde explicaba públicamente y, en petit comité, a los políticos, entre otros a Felipe González, por supuesto. En las páginas 720/21 de “Los días de Gloria” deja clara su posición respecto a la moneda única al tiempo que me cita innecesaria y elogiosamente: “A quienes opinábamos así (.) se nos tildaba de antieuropeos. No se trataba simplemente de incultura. Se aproximaba más a la estupidez. El profesor Calaza (.) expresaba sus argumentos con lucidez. No nos escuchaban. Y hoy, 2010, lo sufrimos” Y a continuación Conde relata una conversación en ese sentido con Felipe González.


Mario Conde contra el Tratado de Maastricht 
Que yo me hubiera opuesto al euro –por ahí andan mis libros y artículos de la época– fue una obligación profesional, un elemental reflejo de coherencia intelectual al no corresponder el proyecto de moneda única, con tantos miembros y tan heterogéneos como contó desde un principio, a ningún modelo económico conocido y ser una completa abominación desde el punto de vista teórico y asimismo desde el histórico-empírico. No es necesario que venga ahora Krugman a confirmarlo, Conde y yo lo dejamos escrito por activa, pasiva y perifrástica hace quince años (aunque también creo que en la situación actual el euro es prácticamente irreversible, salir sería aun más costoso que permanecer dentro). No obstante, en el caso de Conde su frontal oposición a semejante desaguisado adquiere tintes de verdadera epopeya personal ya que él materializó el rechazo desde la conciencia de la responsabilidad nacional plenamente asumida como presidente de una entidad financiera y una corporación industrial claves en la urdimbre económica de España. 
Cualquier lector objetivo y de buena fe aceptará sin dificultad que si Conde hubiera abrazado en su momento el proyecto estrella del Gobierno socialista, y fundamentalmente del PSC, sosteniendo la moneda única, nunca habrían intervenido Banesto. La judicialización del caso –el gran triunfo de Serra-– fue consecuencia de una inspección del Banco de España, después de la intervención, tan sesgada que cualquier otra institución crediticia y financiera, no solo española sino internacional, que se las hubiera tenido que ver con procedimientos inquisitoriales del mismo calibre no podría salir exenta de culpa. Llegar a esta conclusión nos llevó a Mario Conde y a mí no pocas horas de análisis pero mereció la pena porque la historia confirmó lo fundamentado de nuestras proféticas conjeturas al transformarlas en hechos probados.

Esade propone bajar el tipo del impuesto de sociedades al 10 %

Ha enviado un documento con 40 propuestas para incorporar a la futura Ley de Emprendedores

España solo destina un dólar (0,78 euros) por habitante a capital emprendedor, frente a los 142 de Israel, los 72 de Estados Unidos, 46 de Finlandia y los 45 de Suecia. Y está también a la cola del mundo desarrollado en gasto público y privado en I+D. Son datos de la escuela de negocios Esade, que ha enviado al Gobierno un documento con 40 propuestas para incorporar a la futura Ley de Emprendedores, con el objetivo de situar al país en el mapa de la innovación empresarial.
Las recetas forman parte de las conclusiones de la primera reunión de emprendedores Start Up Spain, celebrada en Madrid. Su coordinador, el profesor Javier Santiso, cree que el emprendimiento «es la única vía para salir de la crisis y el paro», por lo que reclama una serie de cambios que fomenten la iniciativa emprendedora, desde mejoras fiscales para las empresas hasta reformas en los ámbitos laboral y educativo.
La medida más llamativa plantea reducir el tipo actual del impuesto de sociedades (en general del 30 % del beneficio) hasta el 10 %. El objetivo de esta propuesta es convertir a España en un país atractivo para empresas tecnológicas de países emergentes que vengan a Europa. En Irlanda, señala el estudio, el tipo impositivo del 12,5 % supuso que compañías como Google, Microsoft, Intel o Ebay fijaran allí su sede para Europa.
Javier Santiso propuso incluso crear islas fiscales dentro de algunas ciudades como Madrid y Barcelona para atraer empresas.
El Gobierno, que necesita a toda costa ingresos para cuadrar el déficit, no parece estar por la labor. En España, el tipo de sociedades es elevado, pero hasta ahora las grandes empresas podían beneficiarse de una serie de deducciones que, en la práctica, les permitían tributar cero. La reforma del impuesto de sociedades acabará con esos beneficios, al objeto de recaudar 5.300 millones de euros adicionales con cargo a las ganancias de esas grandes corporaciones.

viernes, 18 de mayo de 2012

NUEVA MAGEN CORPORATIVA




La Asociación “Sociedad Civil Española para la Regeneración de la Democracia” y la Fundación Civil, han llegado a un acuerdo de cooperación. Tanto los Estatutos de la Fundación Civil, como los de Sociedad Civil son coincidentes en cuanto a la necesidad de promover los valores de la convivencia democrática, el pluralismo político y social entre los ciudadanos españoles.

Del mismo modo y de hecho, las dos entidades llevan colaborando de forma efectiva desde el pasado Congreso de la Sociedad Civil y en algunos casos, realizando acciones coincidentes en el tiempo y en los objetivos.

La Junta Directiva de la Sociedad Civil y el Patronato de la Fundación Civil con el fin de unificar los esfuerzos y lograr la máxima eficacia posible en sus acciones, han decidido de común acuerdo mantener cada una su identidad jurídica, pero unificar su identidad corporativa, para que sus acciones lleguen de una manera mas nítida y eficaz a los ciudadanos.

El Patronato de la Fundación Civil

La Junta Directiva de Sociedad Civil

Fundacion Civil y Sociedad Civil. Ciclo de conferencias. "LA SOCIEDAD CIVIL EN LOS PAISES NÓRDICOS"




La Asociación Sociedad Civil, institución sin ánimo de lucro dedicada al estudio y difusión de las reformas institucionales, sociales y económicas que, bajo nuestro punto de vista, son necesarias para la regeneración política de nuestro país, organiza un Ciclo de Mesas Redondas en cada una de las cuales se analizará la emergencia, estructura y modo de operar de la sociedad civil de regiones y países diferentes al nuestro. Analizar las circunstancias y los factores que han llevado a que en determinados países la ciudadanía disponga de mejores formas de limitar el poder del Estado, es básico para una mejor comprensión de los defectos que arrastra nuestro modelo. La primera Mesa Redonda del ciclo está centrada en "La sociedad civil en los Países Nórdicos". Como ponentes contaremos con la presencia de la Embajadora de Suecia en España: Excma. Sra. Dña. Cecilia Julin, el Embajador de Finlandia en España: Excmo. Sr. Don Markku Keinänen, y el Consejero de la Embajada de Dinamarca en España: Ilmo. Sr. Don Morten Skovgaars Hansen, El Ciclo de Mesas Redondas cuenta con el apoyo de Fundación Civil y se celebrará en el Aula Magna de la Facultad de CCEE de la Universidad CEU San Pablo, de Madrid, situada en la calle Julian Romea nº 23, el próximo 24 de Mayo, a partir de las 19:00 horas. Dada la limitación del aforo rogamos la confirmación de asistencia a los siguientes correos electrónicos

correo@sociedadcivilespanola.es
correo@fundacioncivil.org

jueves, 17 de mayo de 2012

Oligarquía asturiana. Por Lorenzo Abadía

La miseria moral y la mezquindad cívica que están demostrando los dos grandes partidos en Asturias, aunque ya no sea capaz de sorprender a la condición de ingenuidad más prístina, no deja de resultar embarazosamente patética y un fiel reflejo de la contextura humana de quienes la ostentan. Es decir, las cúpulas oligárquicas. La reforma electoral que plantea UPyD (pinchen aquí si la quieren leer) es una felonía, un desastre, un engaño al votante que busca la regeneración de lo público y muy especialmente su propia libertad política. Hacer las circunscripciones más grandes, una nacional y el resto provinciales hasta que puedan ser autonómicas, es dar más fuerza si cabe a los partidos políticos y por lo tanto a las estructuras oligárquicas que las controlan. Cuanto más extensa es una lista, menos representativa de los votantes resulta, pues al número, por ejemplo, 74 de la misma no le conoce nadie excepto aquellos a los que ha servido, pero jamás el votante. Las listas (qué más nos da que sean abiertas si el que pone al candidato es el jefe del partido y por tanto, a quién aquel servirá para ser incluido en las listas de la siguiente elección) son la antítesis de la representación, que ha de ser necesariamente personal y que se consigue a través de la circunscripción uninominal o del diputado de distrito, que es lo mismo. Las listas constituyen la manera de tener apesebrados a los pusilánimes y mediocres diputados que jamás osarían a implementar el mandato representativo exigido en la Constitución, de exigirles disciplina y obediencia al partido y no al votante y de violar los programas electorales en beneficio de la oligarquía. Una lista no es democrática porque no puede ser representativa. Sólo las personas libres, de manera personal y sin sujeción material a un partido, aunque sí pueden estar afiliados a él o ser simpatizantes o contar con su apoyo, pueden representar a la sociedad y ser responsables de sus promesas. Sólo mediante la revocatoria de mandato, el elector puede estar seguro de que su representante le representa. Porque si no lo hace dejará de serlo sin esperar a que termine la legislatura. Porque aquel puede deshacer el poder dado a quien le traiciona. La reforma de UPyD se encuentra en las antípodas de la representación y por lo tanto de la democracia. Con la música de un hombre un voto embauca al ciudadano ignorante a quien le suena agradable ese sofisma de justicia electoral, y que ignora que la lista sólo representa a quien la confecciona y a quien la financia, es decir el Estado, no la sociedad civil. Cambiar la ley D´Hont por la ley de Hare significa cambiar la oligarquía de tres cúpulas por la plurarquía de seis o siete. Y confundir al electorado más ingenuo haciéndole pensar que ahora su voto será más útil, cuando en realidad sólo le resultará útil a esa nueva oligarquía que se une a la vieja. Ni teniendo absolutamente claro este principio, PP y PSOE son capaces de pactar con UPyD. Con la nueva ley electoral, saben perfectamente que el poder de las cúpulas no desaparecería y que éstas seguirían siendo tan oligárquicas como ahora. Pero como eso implica que en Asturias habría un oligarca o dos más con quienes repartir el botín de los votos y el poder, no quieren pactar. Ni siquiera, en plena crisis de régimen, estando a punto de saltar la prima de riesgo por los aires y con amenazas de corralito incluidas, para guardar las apariencias, para hacer como sí, un como que se hace algo, un lampedusiano gesto de imagen y maquillaje de receptividad a las ingenuas demandas populares. Nada, antes perder el gobierno que dar paso a otro oligarca. El gobierno se pierde un año y se recupera otro. Pero oligarca se es siempre. Y no se está para repartir. http://www.mandoadistancia.me/oligarquia-asturiana/?utm_source=dlvr.it&utm_medium=feed&utm_campaign=oligarquia-asturiana

miércoles, 16 de mayo de 2012

Crisis en las instituciones. Por Mario Conde

La credibilidad del Banco de España acaba de ser demolida desde la UE.
Además de una profunda crisis económica que afecta dramáticamente al tejido social, vivimos en España una igualmente severa crisis institucional. La Corona, a la cabeza del Estado, se encuentra en sus momentos de mayor contestación social desde 1978. Mi idea de una monarquía del siglo XXI, como fórmula capaz de prestar un servicio efectivo a nuestra convivencia, encuentra mayores resistencias que antaño.

La Justicia, rodeada de sombras de politización y falta de independencia –realidad en ciertos casos– se encuentra ahora con el presidente del Tribunal Supremo sujeto a sospechas –que deseo infundadas y carentes de toda consistencia– de mala utilización de fondos públicos. La Fiscalía, que normativamente es defensora de la “legalidad”, se percibe y no sin razón en ciertas actuaciones como un instrumento al servicio del poder.

Los partidos políticos y los sindicatos, instituciones que en otros tiempos recibían la consideración social, se encuentran hoy con unos niveles de rechazo en la valoración social impensables años atrás. Y ahora el Banco de España. Su credibilidad como supervisor de las entidades financieras acaba de ser demolida desde la UE al reclamar que sean expertos independientes, por ella designados, los que efectúen la labor de evaluación de los activos “del ladrillo” en poder de las entidades financieras españolas. Dramático. Lo comprendo porque conozco cómo funciona el Banco de España, pero duele como español la humillación. ¿Por qué hemos llegado aquí? La respuesta es clara: por la existencia de un sistema de poder tejido con intereses de clase política, algo que ya denuncié en 1994 (El Sistema. Mi experiencia del poder).

Tenemos en nuestras manos la oportunidad –y el deber– de diseñar e implantar un nuevo modelo de convivencia que destierre la arbitrariedad y permita a la sociedad civil recuperar sus derechos en la gestión de la res publicae. No es fácil, desde luego, pero es la labor que reclama España.

martes, 15 de mayo de 2012

¿Y si Grecia sale del euro? Las seis preguntas clave






La posibilidad de que Grecia abandone la eurozona ya no es descabellada. Después de que el 70% de los votantes en las elecciones del 6 de mayo respaldase a los partidos que rechazan las condiciones bajo las que se entregaron a Atenas los préstamos de rescate por 174.000 millones de euros, muchos inversores ven cada vez más probable una fisura en la eurozona. Si Grecia se marcha, ¿cuáles serán las consecuencias?

¿De verdad se plantea Grecia dejar la eurozona?
¿Quién sabe? Las encuestas de opinión que muestran que el 80% de los griegos quieren permanecer en el euro y los resultados de las elecciones pintan un escenario confuso. Sus socios europeos aseguran que Atenas no puede tenerlo todo. Pero los cantos de sirena de la coalición radical de izquierdas Syriza, que asegura que Grecia está segura en la eurozona ya que sus acreedores están dispuestos a suavizar el duro rescate, son música para los oídos de los acuciados ciudadanos.

¿Está dispuesta Europa a echar a uno de los suyos?
Las autoridades de la eurozona habían preparado planes de contingencia para una salida de Grecia tras el referéndum nacional propuesto en octubre por el ex presidente Yorgos Papandréu sobre la permanencia en el euro. Ni siquiera entonces esas autoridades tenían la certeza de que el resto de la unión monetaria pudiera sobrevivir a la onda expansiva provocada por una vuelta del dracma. Pero ahora, con un nuevo fondo de rescate permanente de 500.000 millones de euros respaldado por la fortaleza de un tratado internacional con multitud de herramientas para comprar bonos soberanos en el mercado abierto e inyectar capital en los bancos de la eurozona, algunas autoridades creen que podría contenerse el contagio.

¿Qué conllevaría la salida de la eurozona?
Ni Atenas ni el resto de la eurozona querrían asumir la responsabilidad de una salida de Grecia de la moneda única. Habría un cruce de recriminaciones.
En previsión de las acusaciones de haber impuesto exigencias 'brutales', el núcleo de la eurozona se está asegurando que la salida sea vista como una decisión soberana. La salida se produciría porque, sin nuevos préstamos, el Gobierno no dispondría de dinero para pagar la Seguridad Social y los salarios del sector público. Además, el BCE podría retener los fondos de los bancos griegos, provocando su caída. Tras la salida, Grecia tendría que negociar su participación en la UE. Los tratados de ésta tienen una cláusula para el abandono de la unión, pero no únicamente para la eurozona.

¿Qué repercusiones económicas sufrirá Grecia?
El nuevo dracma se devaluaría con rapidez. No puede predecirse hasta qué punto, pero el FMI calcula que Grecia necesita al menos una devaluación de entre el 15% y el 20% sobre la media de la eurozona para obtener un balance por cuenta corriente. Esta devaluación devolvería la competitividad, pero no sería el final de la historia. Hay dos posibles escenarios. En el mejor de los casos, un Gobierno responsable logra reactivar el sistema bancario, gestionar unos presupuestos equilibrados y convencer a la opinión pública para que acepte un fuerte deterioro del nivel de vida. Bajo el escenario alternativo, asumiría las funciones un Gobierno que quiere usar sus nuevos poderes de autonomía monetaria para compensar los efectos de la devaluación y generar prosperidad a través del gasto. Con ello se correría el riesgo de que la hiperinflación generada tras un breve periodo de respiro se viera seguida de una nueva devaluación de la moneda y de la impresión de más dinero.

¿Están listas las empresas griegas para una salida?
Aunque algunas grandes compañías han preparado planes de contingencia para una salida de Grecia, las empresas medianas esperan a ver lo que sucede, según consultores de Atenas. Incluso las que no prevén abandonar el país se aseguran que el dinero ganado en el extranjero se quede allí. Los grupos que abastecen al mercado nacional están reduciendo su tamaño tras intentar durante dos años recortar costes debido al fuerte desplome de las ventas.

¿Puede la eurozona contener el contagio?
Esta es la gran incógnita. Si las autoridades de la eurozona pueden convencer a los inversores y a la opinión pública de que Grecia era un caso especial, podrían contenerse los efectos de una salida. De lo contrario, la marcha de Grecia pronto se convertiría en una ruptura desordenada del proyecto del euro.

Fuente:  http://www.expansion.com/2012/05/15/economia/1337034178.html

domingo, 13 de mayo de 2012

La culpa es nuestra. Por David Jimenez



La culpa es nuestra, también. Porque votamos una y otra vez a los dos principales partidos sin importar lo que hicieran, simplemente porque eran de nuestro bando. Porque fuimos al banco y pedimos un crédito que no podíamos pagar, para que nos envidiaran por lo que teníamos, no por lo que hacíamos. Porque en tiempos de bonanza asistimos impasibles al derroche del dinero que pusimos en manos de los gobiernos, sin preguntarnos si cuadraban las cuentas. Porque premiamos con las mejores audiencias a los programas de televisión más zafios y convertimos en iconos nacionales a los más mediocres, marginando a quienes buscaban la excelencia.

Culpa nuestra porque enviamos a los políticos la señal de que nos importaba más un partido de fútbol que la aprobación de una ley, aunque sólo lo segundo pudiera afectarnos. Porque nos dejamos engañar y pagamos viviendas al triple de su valor real, seguros de que algún día podríamos engañar nosotros y venderlas aún más caras. Porque nos encerramos en el provincianismo y nos repetimos que como en España no se vivía en ningún sitio, a menudo sin haber vivido en ningún otro sitio. Porque decidimos creer a presidentes que nos aseguraban que estábamos a la cabeza del mundo desarrollado, cuando apenas liderábamos su cola. Porque nos negamos a escuchar a quienes advertían que lo nuestro no podía durar y seguimos a ciegas a los que repetían que duraría siempre. Porque sólo nos hemos indignado por la crisis cuando ha llamado a nuestra puerta, ignorándola mientras empobrecía a otros. La culpa es nuestra, también.


http://davidjimenezblog.com/2012/05/09/la-culpa-es-nuestra/#more-604

sábado, 12 de mayo de 2012

La Sociedad Civil en los países nórdicos. Ciclo de mesas redondas.




La Asociación Sociedad Civil, institución sin ánimo de lucro dedicada al estudio y difusión de las reformas institucionales, sociales y económicas que, desde nuestro punto de vista, son necesarias para la regeneración política de nuestro país, organiza un Ciclo de Mesas Redondas en cada una de las cuales se analizará la emergencia, estructura y modo de operar de la sociedad civil de regiones y países diferentes al nuestro. Analizar las circunstancias y los factores que han llevado a que en determinados países, la ciudadanía disponga de mejores formas de limitar el poder del Estado, es básico para una mejor comprensión de los defectos que arrastra nuestro modelo. La primera Mesa Redonda del ciclo está centrada en "La sociedad civil en los Países Nórdicos". Como ponentes contaremos con la presencia de la Embajadora de Suecia en España: Excma. Sra. Dña. Cecilia Julin, el Embajador de Finlandia en España: Excmo. Sr. Don Markku Keinänen, y el Consejero de la Embajada de Dinamarca en España: Ilmo. Sr. Don Morten Skovgaars Hansen, El Ciclo de Mesas Redondas cuenta con el apoyo de Fundación Civil y se celebrará en el Aula Magna de la Facultad de CCEE de la Universidad CEU San Pablo, el próximo 24 de Mayo, a partir de las 19:00 horas. Dada la limitación del aforo rogamos la confirmación de asistencia a los siguientes correos electrónicos correo@sociedadcivilespanola.es
correo@fundacioncivil.org

viernes, 11 de mayo de 2012

La necesidad de España. Por Alejo Vidal-Quadras



Intervención del Vicepresidente del Parlamento Europeo, Alejo Vidal-Quadras, en la Mesa Redonda organizada por la Fundación Valores y Sociedad.


Sean mis primeras palabras para agradecer la invitación de la Fundación Valores y Sociedad a participar en esta Mesa sobre un tema tan oportuno y sugerente y en tan buena compañía.
El panorama patrio que contemplamos hoy los españoles es profundamente desalentador. Vivimos el peor momento de nuestra empresa colectiva desde la Transición, aquel pálpito milagroso de esperanza y de energía transformadora que hemos mitificado para no reconocer sus abundantes fragilidades y defectos, causa remota de nuestras dificultades presentes.
Cuando todavía oímos decir desde los niveles más altos del Gobierno que el Estado de las Autonomías ha sido un éxito y que no está en cuestión, advertimos la magnitud de nuestro auténtico problema, que no es de ineficiencia en la gestión, sino de inadecuación de la estructura y de resistencia al cambio de marco conceptual.

Tras más de tres décadas de desarrollo del sistema diseñado para posibilitar el tránsito del autoritarismo a la libertad, el balance resulta todo menos alentador. La Constitución no es respetada ni siquiera por su supremo intérprete y guardián, la división de poderes ha sido crecientemente dañada, la Administración es compleja, fragmentada, hipertrofiada y carísima, nuestra democracia se ha ido degradando hasta devenir una partidocracia clientelista y las mayorías relativas entregan sistemáticamente la gobernabilidad de la Nación a aquellos cuyo propósito explícito es liquidarla y las mayorías absolutas buscan incomprensiblemente en ese mismo apoyo la legitimación de sus justificadas decisiones.

Agobiados por la prima de riesgo, debilitados por una tasa de natalidad desfalleciente, con un índice combinado de déficit y paro de los más elevados del mundo, abochornados por la indignidad de que los terroristas controlen instituciones clave del País Vasco, soportando el oprobio de una justicia politizada hasta el punto de que los periódicos publican diagramas de los órganos constitucionales con la etiqueta de partido junto a cada uno de sus integrantes, indignados ante la proliferación de la corrupción y atónitos ante el hecho de que la lengua oficial del Estado haya sido expulsada de las aulas en las Comunidades de hegemonía nacionalista, es ya imposible ignorar que nos hallamos en un final de ciclo, que el edificio normativo que levantamos en 1978 se cuartea, que nuestro modelo productivo se asfixia y que España requiere no sólo reformas y mejoras funcionales, sino una regeneración de fondo y a fondo.

Cada día que el Gobierno deja pasar sin exponer a la ciudadanía esta verdad amarga pero insoslayable para llamarla a continuación a una reacción decidida, arriesgada y ambiciosa que nos vuelva a poner en forma como sociedad, como economía y como entramado institucional, es un día perdido.

El Gobierno ha de asumir que, tal como dijo Azaña en las Cortes en octubre de 1931, España es un enfermo a la espera de una operación para la que disponemos de muy poca anestesia y por ello, y eso lo digo yo, el bisturí ha de ser preciso, afilado y rápido. Los males que padecemos no se curan con un cambio de dieta o con farmacopea, hay que entrar sin miedo ni vacilaciones en el quirófano. Mientras el Gobierno, que por supuesto pone en su tarea su mejor voluntad, no acepte este desafío y actúe con la velocidad, la determinación y el alcance requeridos por la gravedad de la crisis que atravesamos, corremos el serio peligro de convertir en irreversible la afirmación de Baroja de que España no es foco sino periferia.

Y el Gobierno ha de ser fiel a sí mismo y a la mayoría que ha puesto en sus manos las palancas que mueven el Estado. Es falso que no podamos pagar los servicios públicos básicos, lo que no nos podemos permitir es el tinglado voraz montado para gestionarlos. Los partidos han colonizado la sociedad civil hasta dejarla exhausta y deben contraerse para que la Nación se expanda.

Ortega reclamaba un Estado que se asemejase a una elástica y fina piel sobre el cuerpo de la Nación. En la España alumbrada por la Transición esta piel se ha ido espesando, endureciendo y ensanchando hasta transformarse en un duro caparazón que nos ahoga. Nuestro objetivo más urgente es desprendernos de él para liberar nuestros miembros entumecidos y tonificar nuestros músculos atrofiados. La solución, como siempre, la da la libertad.

Y la libertad ha de ser explicada de manera convincente y sincera.

Tan importante como llevar a cabo las reformas y tomar las medidas que la crisis exige, es elaborar un relato consistente y motivador para que los españoles acepten los sacrificios y las renuncias indispensables para volver a la senda de la prosperidad y de la fortaleza moral. Cuando la ciudadanía contempla como sus antiguas certidumbres se desvanecen, sus expectativas se estrechan y su futuro se ensombrece, sus ojos y sus oídos se vuelven hacia sus dirigentes en busca de una interpretación creíble de los acontecimientos y de una guía segura hacia tiempos mejores.

Del próximo Debate sobre el estado de la Nación ha de emerger, estimulante y atrayente, una agenda completa que ponga de nuevo en valor aquellos de nuestros activos que se encuentran debilitados o aletargados y que reconstruya los que han sido destruidos. En líneas generales, hemos de regenerar nuestro sistema democrático para que gane en representatividad y en participación; reformar la Constitución estabilizando la estructura territorial, garantizando la unidad de la Nación y salvando la salud financiera del Estado; asegurar y reforzar la separación de poderes velando especialmente por la independencia de la justicia y de los órganos reguladores; articular un nuevo modelo productivo y de crecimiento económico mediante las indispensables actuaciones en los ámbitos laboral, fiscal, financiero, energético y de I+D+i; invertir masiva y prioritariamente en la mejora de nuestro capital humano revisando de arriba abajo nuestro sistema educativo; no olvidar que nuestros ejércitos tienen como misión la defensa de la unidad e integridad de España y de sus intereses vitales; potenciar al máximo nuestro patrimonio cultural y nuestra lengua común y, como eje conductor de este resuelto empeño rectificador, implantar en la sociedad el conjunto de valores fuertes y de principios éticos que la vertebren y le devuelvan la fe en sus posibilidades de progreso material y moral.
No son tiempos para la administración tranquila del statu quo y el reformismo pausado porque en el tablero se despliegan demasiadas piezas que examinadas de una en una ya representan un motivo de seria preocupación, pero que todas juntas dibujan un paisaje más que inquietante. La conclusión es clara: o los dos grandes partidos abandonan su enfrentamiento maniqueo para poner España a punto con una transformación radical del sistema o nos espera en un plazo que estimo de entre uno y tres años una convulsión política y social de consecuencias imprevisibles.

Jaime Mayor, siempre inasequible al desaliento, nos ha convocado esta noche para reflexionar sobre la necesidad de España, nuestra gran Nación. La idea de Nación es poliédrica, pero no tiene nada de ambigua o confusa. La Nación puede ser vista como una identidad ¿Qué somos?, o como un proyecto ¿Qué podemos hacer juntos y adónde queremos ir?, o como un contrato ¿Qué marco normativo fijaremos para ordenar nuestra convivencia? o, y este aspecto es el esencial, como un sustrato moral que nos oriente en los tortuosos vericuetos de la eterna duda: ¿Qué está bien y qué está mal, cuáles son los valores que debemos defender, los derechos que hemos de garantizar, las obligaciones que hemos de cumplir y cuáles las reglas éticas a las que ajustar nuestra conducta como ciudadanos?

Pues bien, para dar cumplida y satisfactoria solución a esta compleja ecuación necesitamos a España, la noble proa de Europa que cantara Camoens, necesitamos que sea vigorosa, que esté unida, que crea en sí misma, que nos provea de un espacio seguro de derechos y libertades, que nos transmita una exigencia de deberes, que nos albergue como una cálida matriz espiritual y nos señale el porvenir como un vibrante vector histórico. Hemos de elevarnos a la altura de España y no rebajar España a la nuestra.
Y aunque no tengo la voz de rapsoda de Fernando García de Gortázar, me permitiréis que termine recordando los versos finales del sobrecogedor poema de Borges titulado precisamente así, “España”:

España del inútil coraje
Podemos profesar otros amores
Podemos olvidarte
como olvidamos nuestro propio pasado
porque inseparablemente estás en nosotros
en los íntimos hábitos de la sangre
España
madre de ríos y de espadas y de multiplicadas generaciones
incesante y fatal.

“Incesante y fatal”, qué línea de cierre tan hermosa y tan terrible. Incesante y fatal, sin duda, pero también, y ahora más que nunca, necesaria.

martes, 8 de mayo de 2012

Mentiras sobre el sistema financiero y tension social. Por Mario Conde




Sería seguramente de mal gusto volver atrás en el tiempo y analizar aquellas declaraciones efectuadas por políticos del PP, siguiendo las instrucciones de Aznar, a raíz de la intervención de Banesto. Ninguno de ellos tenia la menor idea de la situación real de la entidad, pero la decisión política se impuso con la imperiosidad de lo que carece de alternativa. Así, personas como Montoro, hoy ministro de Hacienda, y Rodrigo Rato, entonces responsable económico de la oposición, tuvieron que hacer, siguiendo órdenes, manifestaciones públicas en el mas absoluto vacío de conocimientos. Digo que sería de mal gusto porque quien quiere saber sabe y a quien no le conviene la verdad prefiere seguir negando, ocultando o mirando hacia otro lado. Está, claro, en su derecho a hacerlo, aunque ello implique convivir con la mentira, lo que, por otro lado, no es escandaloso en una sociedad, y sobre todo en una clase, o en muchos sujetos a ella pertenecientes, que parecen haber decidido convertirlo en norma de conducta
La vida da siempre muchas vueltas. El aprendizaje del vivir aconseja prudencia y no en vano Baltasar Gracián enarboló el postulado en su “El arte de la prudencia”. En su día gestionaron políticamente un falsa crisis financiera. Hicieron declaraciones violaron normas, sacaron decretos con oficia retroactiva, crearon comisiones en el Parlamento, obligaron a querellas…Todo porque era mentira la base. Si hubiera sido real se habrían comportado de otra manera. ¿Cual? La de hoy, la que vemos todos los días. L que se corresponde aúna situación verdadera y no invntada.Ya se lo advirtió el Rey a González, entonces del Presidente del Gibierno, en la madrugada del 28 de diciembre de 1993. La respuesta de González dejó claro el asunto: Señor no se meta en temas políticos. Porque era política, en el sentido peor de su aceptación, lo que se ejecutaba aquellos días. Por eso la mentira les obligó a un mas madera en el que violaron normas elementales del Estado de derecho.
Pero, como digo, todo llega. Hoy se encuentran con una crisis real, profunda, verdadera. Creyeron que con frases grandilocuentes, amparadas en la supuesta credibilidad de las instituciones, sería suficiente. Por ello proclamaron urbi et orbe que gozábamos del sistema financiero mas saneado y mejor del mundo gracias, -decían- a las políticas de provisiones impuesta por el Banco de España. Era obviamente falso. El sistema financiero estaba contaminado de manera brutal. Razón: el dinero fácil llegado a España como consecuencia del euro y la necesidad de los bancos de invertirlo de urgencia dados los diferenciales de tipos de interés e inflación que aparecían en España respecto de otros miembros de la Europa del euro. Ello llevó a una expansión crediticia brutal concentrada en créditos a familias y sector inmobiliario, promoción y construcción.
Poco después se dieron cuenta de que con las palabras no era suficiente. La realidad se imponía día a día, frente a los alardes de una credibilidad supuesta que desaparecía por segundos. Los balances estaban contaminados. El Banco de España permitía valoraciones ridículas de activos muy alejadas del mercado para ocultar la realidad. El Banco de España, a requerimiento del poder político, declara a las entidades solventes o insolventes según proceda. Claro que si se inventa la solvencia, es decir, si declara solvente a quien no lo es, eso a la larga no funciona porque la realidad termina por imponerse, digan lo que digan sus funcionarios. Los requerimientos de capital evidenciaron parte del problema. En fin, para no cansar, todo lo que han venido diciendo desde hace años, muchos años, dos décadas al menos, cuando de política de altura se trata, se basa en la mentira cubierta a través de la supuesta credibilidad del Banco de España, arma usada por los políticos cuando les conviene.
Al final estalló. Ayer Rodrigo Rato dejó la presidencia de Bankia. Lo de menos es que se nombre a una persona que al parecer fue forzosamente jubilada en el BBVA con un fondo de pensiones recibido de mas de 50 millones de euros. Lo de menos es que compatibilice, al parecer, Bankia con el mantenimiento de ese fondo, que, supongo, exigiría no dedicarse a labores de competencia con el BBVA. Lo de menos es que se evidencia una vez mas que la endogamia propia del Sistema alcanza caracteres patéticos cuando del sistema financiero en general y del Banco de España en particular se trata. Todo esto es tan obvio que no merece la pena comentarlo.
Lo curioso es que dicen que después de lo de Rato el viernes se aprueba una profunda reforma del sistema financiero. ¿No quedamos en que ya se había reformado? ¿No dijeron que el Estado había culminado ya esa reforma? Al menos lo afirmaron y sostuvieron un par o tres de veces desde la formación del nuevo gobierno. Pues parece que no. No se bien qué entienden por reforma financiera. Supongo que no será solo cambiar nombres de gestores sino algo mas. Ahora resulta que el Estado va a poner 7000 millones, como mínimo, en Bankia. ¿En que concepto? No se sabe. Es inútil escribir, porque no se sabe nada. Al menos yo no lo se.
A nadie puede extrañar el clamor que se percibe en la calle. Los recortes en Sanidad, Educación y otras áreas han calado muy fuertemente en la conciencia colectiva. Los españoles, creo, están dispuestos al sacrificio si se les explica y si ven que no hay áreas exentas. Pero, ¿que pueden pensar cuando a Bankia se le dieron en su día cinco mil millones de euros -si no recuerdo mal- y ahora otros 7.000 0 10.000?. ¿Como se resarce el Estado de esa cantidad? ¿Va a nombrar representantes en los consejos bancarios, a influir en sus decisiones? Con todo el dinero que han aportado y el que queda, ¿no habría sido eficiente crear una suerte de ente publico destinado a financiar a las PYMES? ¿Van a obligar a que finalmente presten a las Pymes? ¿Van a cercenar esa practica de recibir dinero al 1 por 100 del BCE y dedicarlo a comprar deuda pública española para que parezca que el mercado nos atiende?. Son muchas las preguntas que no tienen fácil respuesta. Dentro y fuera del sistema financiero. Por ejemplo, ¿tiene sentido recortar en sanidad mientras se sigue gastando sin sentido debido al modelo de CCAA?. No se trata de que se incumplan promesas electorales. Eso es serio, pero hay todavía más. Se trata de la sensación de que se aborda lo fácil y se deja lo realmente trascendente debido a los compromisos e intereses políticos de partido. No se si será cierto o falso. Pero esa es la sensación de la calle. Y en Grecia la calle se ha rebelado contra los dos grandes partidos. Ignoro cual es la situación en España en ese sentido. Pero veo que en la calle, en la empresa y fuera de ella, la situación se tensa un poco mas cada día. Conviene estar atentos

lunes, 7 de mayo de 2012

7.000 millones para Bankia

Las autoridades contemplan además cambios en la dirección de la entidad Rajoy no descarta prestar dinero público "si fuera necesario" a alguna entidad El Consejo de Ministros del próximo viernes aprobará medidas financieras ELMUNDO.es | Madrid Actualizado lunes 07/05/2012 12:51 horas Disminuye el tamaño del texto Aumenta el tamaño del texto Comentarios 115 Convertida en la primera inmobiliaria bancaria, con unos créditos vinculados al ladrillo por valor de 37.500 millones de euros, Bankia afronta lo inevitable: ser ayudada por el Gobierno. Y según fuentes del Ejecutivo citadas por Expansión, la cantidad necesaria para su saneamiento es de 7.000 millones de euros. Banco Financiero y de Ahorros (BFA), matriz de Bankia que fusiona los activos de Caja Madrid, Bancaja y otras cinco cajas de ahorros (Segovia, Ávila, Canarias, La Rioja y Laietana) lidera la lista de entidades españolas más expuestas al sector inmobiliario seguida por el Banco Santander (31.994 millones), el Banco Popular (22.800), BBVA (21.872) y CaixaBank (20.075). Ante este panorama, el Ministerio de Economía y del Banco de España estudian un plan de saneamiento que pasaría porque el Estado inyecte capital a través de bonos contingentes convertibles (conocidos popularmente como 'CoCos'). Estos bonos estarían remunerados al 8%. Los 'CoCos' se convierten en acciones si se dan determinadas circunstancias de deterioro del capital de la entidad emisora y mientras tanto son un pasivo más del banco que debe pagar tipos de mercado por ellos. Eso implicaría integrar BFA dentro de Bankia, lo que sería complejo ya que el primero es la matriz del segundo del que tiene una participación de control. Esta operación de emisión de bonos debería ser autorizada por la Unión Europea. Este instrumento supone que la conversión automática en acciones asociada a niveles de capital bajos implica una recapitalización del banco justo cuando más lo necesita. Para los acreedores es una forma de obtener rentabilidades elevadas, sin el riesgo de estrangular al deudor. Por otra parte, las autoridades contemplan cambios en la dirección de la entidad, tal y como sugirió hace unos días el Fondo Monetario Internacional (FMI). Esta mañana, en declaraciones a Onda Cero, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se ha mostrado partidario de inyectar dinero público en algunas entidades financieras para sanearlas, "pero sólo si fuera necesario y en última instancia", al tiempo que ha anunciado que el próximo viernes se aprobarán previsiblemente en Consejo de Ministros decisiones "importantes" para el sector financiero, informa Europa Press. "Mi última intención sería prestar dinero público, pero si eso fuera necesario, yo no renunciaría como han hecho otros países europeos, pero sería en última instancia", ha subrayado Rajoy al ser preguntado por la situación de Bankia. La Bolsa ha recibido negativamente estas informaciones. Las acciones de la entidad arrancaron la sesión con una pérdida del 3% y a media sesión llegó a perder un 5%.