domingo, 27 de mayo de 2012

Bankia: mentiras, polvos y lodos. Por Mario Conde



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Rajoy fue rotundo: no apelaremos al Fondo de Rescate. Pues sí, lo haremos.
Bankia necesita al menos 23.000 millones de euros, más de tres billones de las antiguas pesetas. Una cifra descomunal. Equivale aproximadamente al 2,3 del PIB español. Se aproxima al coste financiero de la deuda pública española y al monto de las prestaciones por desempleo en un año. No consigo comprender cómo una entidad como Bankia puede llegar a destrozar semejante cantidad de dinero. No me cabe en la cabeza, como español, el proceso que hemos seguido hasta alcanzar semejante cifra, integrado por cuatro movimientos sucesivos de una sinfonía siniestra.
Primero: tenemos el sistema financiero más saneado del mundo gracias al del Banco de España (Rajoy). Segundo: necesitamos sanear 50.000 millones de créditos malos (Guindos, febrero 2012). Tercero: necesitamos sanear otro tanto de créditos buenos y con ellos concluimos la reforma financiera (Guindos, hace unas semanas). Y por fin: Bankia necesita 23.000 millones y el responsable es el Banco de España. Esa cantidad carece de precedentes en la historia financiera española y, por el momento, es superior a todo el dinero invertido en el sector. Y cuando concluyan las auditorías externas (vergüenza nacional) sabremos que la cifra es superior.
El Gobierno niega. La realidad desmiente rotundamente sus negativas.
Lo peor: España no tiene ese dinero necesario. Necesita apelar al Fondo de Rescate como dijeron Hollande y Obama. Rajoy fue rotundo: no apelaremos al Fondo de Rescate. Pues sí, lo haremos. Fondo de Rescate equivale a intervención, mayor o menor, disimulada o expresa, pero intervención. Un fracaso obvio. No se qué condiciones nos pondrán, pero sucederá si todo se confirma. Por eso, el asunto reclama explicación pública y responsabilidad: presidentes y consejeros, autoridades políticas que los nombraron e influyeron, Banco de España y CNMV. En la memoria: la farsa de la sesión del Parlamento del 30.12.93 sobre Banesto. Polvos y lodos, como siempre. Conviene estar preparados para lo que se avecina. 



sábado, 26 de mayo de 2012

La sociedad civil en los Países Nórdicos. Regeneración democrática, blog personal de Juan Espino.





Deseo dejar claro que esta es mi personal visión sobre el desarrollo de la Mesa Redonda "La sociedad civil en los Países Nórdicos" y para nada pretende ser una crónica de todo lo allí expresado.

 El acto de ayer, fue el reflejo de la incipiente, por no decir anoréxica, sociedad civil en España. Su resultado, para mí, fue más que interesante por lo que los ponentes expusieron; aleccionador por poder conocer hasta qué punto se han desarrollado esas sociedades civiles; abrumante por ver lo mucho que nos queda por recorrer; estimulador por ver que nuestra ingente tarea, es posible realizarla y apasionantepor haber vislumbrado nuevas vías o herramientas, que fuercen a nuestra clase política a que haga efectivo el mandato constitucional de la participación ciudadana en el gobierno de España, al margen de la paupérrima elección por listas cerradas y bloqueadas cada cuatro años. 

Lo primero que pudimos constatar es que para el nivel de participación alcanzado en esos países, ha sidofundamental la gran transparencia implantada en su vida política. Al cierre del acto, pudimos conocer de mano del Dr. D. José Luis Piñar Mañas, Vicerrector de Relaciones Internacionales del CEU, que por los caminos que, de momento, se está desarrollando nuestra futura Ley de Transparencia, ésta será más que decepcionante. Hasta el punto, de que sería mejor quedarnos junto con Malta y Chipre, como los tres únicos países del Consejo de Europa, sin legislar sobre este imprescindible y urgente asunto: la Transparencia en la Política. Hay que ser transparentes hasta que duela.

Otro tema que meridianamente claro, es que las sociedades civiles de estos países están en otras posiciones muy distintas de la nuestra. Aunque existen grupos interesados en mejorar ese "contar con la sociedad civil" en la vida política –eso ya está conseguido–, el nivel de participación alcanzado, hace que la mayoría de organizaciones estén volcadas en el desarrollo de temas muy concretos, como puede ser medio ambiente, desarrollo social, reciclado, religiosos, etc.

Como vemos, caso bien distinto del español, pues nosotros nos encontramos tratando de superar el primer peldaño de la ascensión, más exactamente "muro" por los impedimentos colocados por la clase política. No se nos consulta en leyes sensibles. Se han cercenado, o no se han desarrollado, cauces válidos para el efectivo acceso a la propuesta popular de leyes de interés para la ciudadanía. A pesar de la sucesivas directivas europeas sobre desarrollos de las ILP (Iniciativa Legislativa Popular), estas no se ha movido un ápice. 

No sólo no se han movido, sino que se nos han restringido los pocos derechos existentes al respecto. A lo largo de los últimos treinta años, tan sólo han sido presentadas 88 ILP en España, muestra del mínimo interés de la sociedad o de su poca confianza en el sistema. En el 90% de los casos, no han sido admitidas a trámite por la Mesa del Congreso, han caducado durante los trámites parlamentarios o bien, han sido rechazadas en las Cortes.

Únicamente una ILP, la presentada pidiendo la modificación de la Ley de Propiedad Horizontal, recibió el respaldo parlamentario en 1999.

Pero en el panorama para el desarrollo de la sociedad civil en España, surgen nuevos e inquietantes nubarrones. Ya en la pasada campaña electoral, era frecuente oír a Alfredo Pérez Rubalcaba, hablar deliderar la sociedad civil. Iguales palabras se han podido oír en boca de políticos de IU. Tampoco hace mucho que Jaime Mayor Oreja en su conferencia inaugural de la V Escuela de Verano de la FundaciónDENAES, "La importancia de la sociedad civil ante la encrucijada histórica de España", también tocaba el tema, y mi amiga Soledad, me comenta que hace unos días, presentando la nueva Fundación Valores y Sociedad, insistió en el tema de la sociedad civil. 

No me cabe la menor duda de la buena fe individual de algunos pocos políticos de todo el espectro parlamentario, al defender el concepto de una sociedad civil que realmente funcione, aunque sólo sea para determinados asuntos de su interés. 

Pero no podemos cometer el error de permitir –y esta es una opinión exclusivamente mía, de Juan Espino– que sean los partidos políticos los que lideren la implantación de una sociedad civil que realmente retome cierta cuota de poder, hasta ahora fagocitada por los propios aparatos de esos partidos. Sería como admitir que sea la zorra, la que guarde el gallinero. quizás esta frase sea poco correcta políticamente hablando, pero a buen seguro, es totalmente descriptiva de la gravedad del problema que se crearía, porque no puedes pedir, con expectativas de que lo haga, a los máximos beneficiarios de una situación injusta y democráticamente reprobable que se disparen en el pie.

Respecto a las nuevas vías o herramientas, que fuercen a nuestra clase política a que haga efectivo el mandato constitucional de la participación ciudadana en el gobierno de España, que cité al inicio, siendo percepciones personales a explorar, madurar y concretar, me van a permitir que me reserve expresarlas públicamente por un tiempo, pues prefiero consensuarlas con el resto de compañeros de Sociedad Civil Española por si pudiera convertirse en un proyecto común. 



http://regeneracion-democratica.blogspot.com.es/2012/05/la-sociedad-civil-en-los-paises.html

Pensamiento independiente u obediencia a ciegas






En este país se aplaude y premia al empleado “obediente” que no quiere decir “capacitado” en detrimento del empleado “que piensa” porque estamos instalados en una sociedad donde lo importante no es el contenido sino el continente. El individualismo  es la premisa mayor en la organización económica actual.


Se ha hablado mucho sobre los porqués de la actual crisis económica,  analizándola    desde una perspectiva macroeconómica y sobre datos concretos, una visión estandarizada que implementa modelos de teorías económicas  nacidas ya hace muchos años.
La realidad es mucho más complicada, la economía depende de las personas, de sus relaciones y estas no actúan matemáticamente, más bien todo lo contrario, lo hacen en función de su situación, de su estado de ánimo, de a quien interese tener al lado; concretando, de sus intereses. La economía es una disciplina con un alto componente sociológico, es decir, una doctrina manipulable. En ella las verdades  matemáticas se representan como simples posibilidades.


En este camino hemos dejado de analizar varios puntos importantes que nos darían muchas respuestas sobre el porqué de la falta de competitividad en nuestra economía. Todos confluyen en uno mismo: “Nuestro Modelo de Gestión”.  Sabemos una empresa es el reflejo de su gerencia. Concretemos estos puntos.


1.)- Dificultad en detectar o prevenir una necesidad de cambio. En todos los ámbitos, público y privado.

Esta es una característica común a nuestro sistema que provoca plantearme la raíz  del problema, desde una nueva perspectiva, llegando a  la conclusión de la profundidad de nuestro fracaso.

2.)- La necesidad desmedida de valorar el buen trabajo en función de la imagen que proyectamos en los demás, no en el buen resultado del mismo.
Vivimos del marketing. Nos hemos dejado llevar por la idea engañosa de que un buen gestor es igual a la posesión de un título universitario adornado por unos cuantos Masters, esto es importante claro, pero no olvidando las aptitudes individuales y las necesidades reales en la capacidad para una dirección empresarial donde la gestión de situaciones día a día, casualmente, es con personas y sus idiosincrasias, a pesar incluso de los datos económicos.

3.)- La extensión del “Modelo de los Codazos”  reflejo del individualismo instalado en nuestra realidad.

Podemos observar, que esta “nuestra realidad empresarial” pasa no por  la mejora de todos acoplando el trabajo de uno al éxito del otro, sino más bien,  aplicando el codazo oportuno para que el éxito del otro no pueda solapar el ascenso de muchos, y por ende, sus beneficios.
Los hechos hablan por sí solos, siempre que queramos escuchar, claro.

4.)- Esta forma de relacionarnos y dirigir ha ocasionado una eufratización del sistema, una economía intoxicada, una economía basada en la cuenta de resultados, únicamente, y esto se ha logrado a base de enriquecer el sistema artificialmente, generando abundancia de nutrientes ficticios. La avaricia unida a la cultura del codazo y la falsa idea de ser libres de nuestro destino, da como resultado una economía sin oxigeno con abundantes algas y en proceso de muerte
Gestionar, por tanto, es algo mucho más complicado que un montón de conocimientos apilados en el lóbulo prefontral de nuestro cerebro.

Se me plantean por tanto una serie de cuestiones:

¿Se valora la capacidad analítica de un Gestor? ¿Y la experiencia como valor añadido al conocimiento teórico? El pensamiento creativo ¿Qué lugar ocupa en una selección de personal? ¿Son estos requisitos exigidos en personas que ejercen puestos de Mando? Sinceramente, creo, que cada vez menos, a las pruebas me remito. Cada vez somos menos competitivos.
La situación actual evidencia que no sabemos valorar los problemas más pequeños y simples y que hemos perdido la capacidad de análisis. Hoy día vamos tan acelerados, tan obsesionados con los resultados, que somos incapaces de pararnos a meditar las consecuencias de todo este desenfreno. Implantamos procedimientos, normas de calidad, sistemas de gestión estandarizados, creyendo que con esto el éxito está garantizado y abandonamos lo más importante, esa  buena costumbre de pararse a pensar, a analizar en profundidad, valorando los éxitos a alcanzar bajo una dimensión más profunda que la puramente matemática y estadística. Necesitamos ralentizar el tiempo y la toma de decisiones.


El análisis que tenemos que hacer, como podemos comprobar, es mucho más profundo, centrando el problema en el epicentro real, el comportamiento humano. Si no empezamos desde la base, será imposible construir algo consistente. Esta es mi conclusión, la confusión en nuestros criterios de valoración. Nuestro mayor activo está en la experiencia, en la independencia de criterio, en la capacidad de aportar algo nuevo, en definitiva, en la posibilidad de crear.

viernes, 25 de mayo de 2012

El partido de hoy aguirre o la colera de los dioses. Por Mario Conde

 

Ayer tratamos en el Gato al Agua el tema de las declaraciones de Esperanza Aguirre sobre el partido de fútbol que hoy se jugará. Para sintetizar mi posición y que quede por escrito, reproduzco las ideas que expuse, comenzando por la afirmación de que hay que distinguir un tema puntual, el partido, de un asunto mas profundo: la evolución del nacionalismo independentista.
  1. Los acontecimientos actuales son consecuencia de la actitud mantenida ante el nacionalismo a partir de 1978 y la consagración en la CE de un términos, “nacionalidades” que no se corresponde, en mi opinión, con nuestra tradición histórica. A partir de ahí se ha llevado a cabo una política expansiva de ese término que conduce a la situación actual. Y poco a poco se ha evidenciado la ausencia de una verdadera política coherente, operando mas por los hechos consumados que por una categorizaron adecuada del problema. Desgraciadamente, la existencia de una ley electoral injusta, que separa a los españoles en función del territorio, ha provocado que los partidos nacionalistas tengan un peso desproporcionado en el conjunto del territorio nacional, y eso ha servido para condicionar Gobiernos. Aznar, por ejemplo, en 1996, para ser Presidente del Gobierno, necesitó el apoyo del nacionalismo. Lo obtuvo pero a base de cesiones de gran importancia. Por ejemplo, la retirada de la Guardia Cicvil de Cataluña y la Ley de Normalización Lingüística. Los problemas con la lengua en Cataluña nacen de la retirada del recurso sobre esa Ley, condición impuesta por Pujol para que Aznar fuera Presidente del Gobierno. Aznar aceptó, a sabiendas de que eso afectaba a la idea de fondo sobre España. Hablar con Vidal Quadras de este hecho histórico ilustra mucho. Hay mas, pero ahora llega a estos efectos. Si hubiera habido voluntad política de solucionarlo se habrían adoptado decisiones, como, por ejemplo, derogación de esa Ley electoral. Ni PP ni PSOE han querido. El Presidente del Gobierno actual, asegura que el tema de las CCAA, esto es, su posible reforma, ni siquiera se lo plantea. Romay Becaria, nombrado por Rajoy Presidente del Consejo de Estado, declara que el Estado de las Autonomías es un gran logro y que no solo no hay que reformarlo sino aplaudirlo. Zapatero consagra, a través del Constitucional, el Estatuto de Cataluña tras una peripecia política tremendamente desacertada. Algunas autoridades pertenecientes a cierta clase política catalana aseguran que los problemas de su Sanidad derivan de su pertenencia a España…En fin, podría seguir, pero no hace falta. Todo este cumulo de eventos sucesivos lleva a que el problema nacionalista sea un problema serio, y, curiosamente, no se quiere abordar con la seriedad y convicción que reclama. Y por ello llegamos al punto en el que nos encontramos. El partido de hoy no es sino una anécdota que, al encajar en ese fermento previo se eleva a categoría.
  2. Las declaraciones de Aguirre, al margen de otras motivaciones posibles, como, por ejemplo, sus problemas con el déficit, nacen de un sentimiento que comparto: la indignación ante la deriva del independentismo. Eso lo entiendo. Pero a partir de ahí disiento. Y lo dije claramente.
Primero.- Porque todos queremos que se respeten los símbolos de una nación. Así sucede en el mundo civilizado. El maltrato a las banderas americana o Suiza, por citar un ejemplo, es impensable. Pero no solo por la protección jurídica, sino porque existe un sentimiento de nación. Ese es el problema. No es tanto el símbolo -que si- como la actitud previa que lleva a ese maltrato. Poco a poco destruimos la idea de nación y sin un proyecto de nación claro no hay nada que hacer en el orden colectivo. Destruir sus símbolos es intensificar este proceso de demolición de la categoría. Por eso muchos sienten emocionalmente indignación interior y eso hay que entenderlo.
Segundo.- La reacción debe ser jurídica. Recordé que la Audiencia Nacional ya declaró que los pitidos al Rey caben dentro de la libertad de expresión. Además, el TEDH, a propósito de una condena a Otegui, la anuló y dijo que llamar al Rey jefe de los torturadores entra de lleno dentro de la libertad de expresión. Con estos datos, ¿que se puede esperar jurídicamente de un pitido al Rey? Y si no hay margen jurídico, ¿acaso debemos operar por la fuerza?
Tercero.- La propuesta de Aguirre era y sigue siendo en mi opinión absurda. Ya dejé constancia en Twitter de que es absurda la secuencia que propuso.a) iniciar el partido b) escuchar los pitidos c) suspenderlo y d) celebrar una nuevo a puerta cerrada. Ante todo es imposible: ¿quien desalojaría a miles de personas a la fuerza? ¿Acaso no tendríamos un grave altercado de orden público? ¿Quien asumiría la responsabilidad?. Pero, además, fuera de antena, les dije: ¿que sucedería si en ese desalojo hay herido o incluso un muerto? ¿No habríamos sembrado un mal ya irreparable? No quiero ni pensarlo. Por eso la propuesta de Aguirre era un absurdo lógico en cuanto a su realización práctica y, además, y esto es lo peor, una barbaridad de fondo por el riesgo que semejante propuesta conllevaba.
Cuarto. Igualmente dije que el nacionalismo, que se basa no en la historia sino en lo emocional, si se mezcla con el fútbol, en donde vive al máximo posible lo emocional, sobre todo en determinados equipos y confrontaciones, el riesgo aumenta de modo exponencial. Por eso, además de lo anterior, esas declaraciones afectando al fútbol son mas peligrosas.
Esta fue mi posición. Pero además, Garcia Serrano y yo abordamos algo que me parece importante. ¿Por qué no está el Rey? La respuesta es por su enfermedad. La percepción ciudadana no es esa sino que no acude por otras razones. El envío del Principe crea una problema adicional: los pitidos, inevitables, se dirigen frente al sucesor en la Corona, que está al margen de los problemas que últimamente han atribulado al Rey (Urdangarin y cacería, entre otros). Los dos pensamos que era un error. Hoy viernes, desgraciadamente, el partido se va a convertir en algo en lo que nunca debió derivar, pero los errores del pasado y del presente llevan a esta situación. Ahora solo cabe esperar que el mal sea el menos posible
Hay que saber controlar las emociones, sobre todo cuando se ocupa un cargo oficial. Ya se que muchas personas, llevadas por esa indignación van a aceptar propuestas maximalistas. Pero no es el camino. Hay que abordar la cuestión en su raíces, no en sus derivadas. Lo del fútbol es solo una de las muchas manifestaciones de este problema, que sigue sin resolverse y que, en mi opinión, no se resuelve, sino al revés, con declaraciones como las de la Sra. Aguirre, quien, finalmente, decide no asistir al partido. No me importa que su propia formación política la haya dejado sola. Son muchos los españoles que no comparten en absoluto los sentimientos independentistas y que están indignados con la deriva del asunto, pero para quienes esa propuesta era absurda y creaba mas problema que otra cosa. Cierto es que algunos la apoyan. Y eso entra dentro, claro, del derecho a la libertad de expresión y de opinión. Pero, insisto, en mi opinión una propuesta que no podía realizarse físicamente, que llevaba un riesgo gigantesco, que afecta a un tema tan emocional como el nacionalismo y que me mezcla con la mas emocional que tenemos en movimientos de masa que es el fútbol, es una propuesta absurda.

http://www.fundacioncivil.org/2012/05/el-partido-de-hoy-aguirre-o-la-colera-de-los-dioses/

jueves, 24 de mayo de 2012

Crecimiento para crear Empleo: La gran falacia . Por José Luis Manchón



   

Todos los días lo escuchamos. “Crecer para crear empleo” es una afirmación que suena a rezo y es repetido como un mantra por casi la totalidad de los sindicatos, un amplio espectro de la izquierda y la derecha europea en pleno. Coinciden en su fe y depositan sus esperanzas en un método de salida a la actual crisis que no es más que la versión neoliberal del milagro del pan y los peces donde al final, a la depresión actual le sucederá necesariamente un periodo de recuperación en el que asistiremos a la alegre vuelta de las economías nacionales a la senda salvadora del crecimiento y como consecuencia directa, a la creación automática y masiva de puestos de trabajo. Esta argumentación muestra una lógica aplastante en las distancias cortas, pero en estos momentos es una farsa. Es necesario realizar un análisis más en profundidad y con algo de perspectiva para dar cuenta de su imposibilidad en el contexto histórico actual. Su alta carga ideológica pasa desapercibida, pero es el eslogan de una lógica económica muy concreta, que está instrumentalizando los tiempos de crisis para acelerar en el cumplimiento del guión neoliberal hacia un totalitarismo económico global. Mientras tanto, el miope debate político entre conservadores y socialdemócratas se centra exclusivamente en que tipo de medidas son las adecuadas para reproducir, lo antes posible, las condiciones objetivas para que el milagro se produzca.



Lejos de responder a cualquier estímulo, la realidad económica y social se dibuja como un callejón sin salida. El cerco a la actual crisis, que no tiene un carácter cíclico y que podríamos categorizar como sistémica y civilizatoria, está anclado en cuatro puntos para los que el Capitalismo no tiene respuestas aceptables desde presupuestos de equidad, cohesión y paz social; tampoco para la propia viabilidad del sistema. Deuda, Técnica, Explotación y Finitud aparecen como puntos tensionales al propio Capitalismo derivados de su hipertrofia y despliegue sin límite. Las implicaciones que tienen estos términos en la asfixiante situación actual son determinantes.



Lo más difícil, lo menos explicado y a la vez, lo más importante que tenemos que entender para saber en que punto nos encontramos es que el aparentemente sólido esplendor económico de las últimas décadas estuvo sustentado absolutamente en la Deuda. Parece que “Deuda y Crecimiento” son dos conceptos contradictorios pero si reemplazamos Deuda por Crédito y reformulamos como “Crédito y Crecimiento”, empezamos a entenderlo todo. Deuda y Crédito son las dos caras de la misma moneda. La concesión de créditos masivos y a todos los niveles ha sido la forma de sustentar la ficción de la espectacular expansión de las economías desarrolladas. Era una ficción en la medida que la aceleración de la actividad económica tenía casi únicamente que ver con la capacidad financiera para trasladar a través del crédito la expectativa de riqueza futura al presente. El formidable desarrollo del tejido productivo no tuvo relación con el aumento objetivo de las necesidades de la población, sino con una presencia exagerada de liquidez que provenía del crédito y que necesitaba cristalizarse en todo tipo de bienes como otra forma especulativa más de la economía financiera para crear depósitos de valor. Nuestras sociedades de consumo se dedicaron a dilapidar en un muy corto periodo de tiempo la riqueza que correspondía al futuro y lo arrasamos. Esta es la razón por la cual vivimos el momento presente como ausencia de porvenir. En este sentido, el crack financiero de 2008 podríamos considerarlo como el fin del mundo conocido para las opulentas sociedades occidentales. Fue el año donde la circulación financiera quedó estrangulada y despertamos sobresaltados del sueño de amplia prosperidad en el que estábamos sumidos. Este crack fue un punto de inflexión donde la actividad de los actores financieros internacionales pasó casi instantáneamente de la concentración de sus energías en el despliegue ilimitado del crédito a orientar todos los esfuerzos en el repliegue y el retorno de la deuda. La economía global se mostró en si misma como una formidable estafa piramidal con forma de burbuja y reventó.



Esta contextualización histórica es imprescindible para entender que en la afirmación “Crecer para crear Empleo” se obvia el formidable peso que tiene actualmente la economía financiera. Aunque aparentemente aparezca como una secuencia lógica, simple y cerrada, está ausente un elemento esencial y su enunciado está incompleto. Este componente ausente del que ya hemos hablado se llama Crédito o lo que es lo mismo, “Deuda para Crecer y crear Empleo”. Asistimos horrorizados a la conclusión; la propuesta para salir de la crisis se plantea en los mismos términos que nos despeñaron en ella. En un momento donde la deuda asumida por algunas economías nacionales aparece como impagable, lo que se pide es restaurar los niveles de crédito anteriores a la crisis. Para ello, el sector financiero en su conjunto tendría que suicidarse. Los gobiernos han apostado por salvar momentáneamente los muebles iniciando una huida hacia adelante que ha convertido al Estado en el principal avalista de los excesos financieros al abrir un cauce ingente y continuo de flujo desde las rentas del trabajo a las rentas de capital a través de los rescates bancarios y la emisión de deuda soberana. La cobardía política o la ignorancia de nuestros representantes es máxima. No trasladan con toda su tragicidad lo que es un secreto a voces; que una “Economía real”, enunciada como aquel ámbito social donde se administran los recursos que son escasos, con objeto de producir bienes y servicios, y distribuirlos para su consumo entre los miembros de una sociedad, no sería suficiente como para sostener la forma de vida y el gigantesco castillo de naipes en que se ha convertido la civilización occidental, apoyada absolutamente en el exceso proporcionado por la ficción de la “Economía financiera”. El problema se muestra como no resoluble y es la consecuencia llevada al extremo del fenómeno de Financiarización de la economía, como proceso de dominación a escala internacional del mercado de flujos financieros sobre el mercado de intercambios de productos reales.

 
 
 

Una vez desvelado que la Deuda es la base que se propone para poner en funcionamiento la recuperación económica, la siguiente problemática a analizar se encuentra en la relación aparentemente directa de causa-efecto entre Crecimiento y Empleo. Esta relación está cada vez más mediada por la Técnica. El alto nivel tecnológico alcanzado exilia masivamente al factor humano del trabajo. Como sociedad somos capaces de producir mucho con un empleo de mano de obra muy limitado. La tecnología, al reemplazar el papel del obrero tanto cualificado como de un nivel inferior, produce un efecto que tiene que ver con la cantidad y la cualidad del factor trabajo requerido. Conocimientos muy complejos han sido sistematizados en las máquinas que son utilizadas en muchos sectores productivos y ya no son necesarias, en el centro de trabajo, personas expertas ni un elevado número de trabajadores. La mano de obra empleada además de reducirse en número es más fácilmente reemplazable. Como consecuencia, la tasa de crecimiento necesaria para absorber grandes cantidades de desempleados, aumenta y el trabajo se precariza. Es muy posible que cuando en el futuro la economía haya tocado fondo, podamos ir a tímidos repuntes de crecimiento donde no haya creación de empleo e incluso se sigan destruyendo puestos de trabajo. El exceso de riqueza derivado de la aplicación del progreso tecnológico a los procesos de producción se convierte en mayor acumulación para el Capital. Vivimos en la peor pesadilla de aquellos que confiaron en la Técnica como la clave para la emancipación del trabajo y la consecución de un reparto equitativo de la riqueza.



El aumento de la Explotación laboral también distorsiona la relación entre Crecimiento y Empleo. Es legitimada por la delicada situación actual, se invoca a través de la cultura del esfuerzo y se vive por el trabajador con la resignación que proporciona el miedo a la perdida del puesto de trabajo. El emprendedor ha pasado de encarnar la figura del oportunista con posibles a desempeñar el papel de salvador. La capacidad de presión del empresario sobre los trabajadores ante el desolador escenario del paro, los cambios legislativos en contra de los derechos laborales y la amenaza de la deslocalización en el mercado único mundial, no deja resquicios de esperanza para un horizonte más razonable. La precarización del trabajador asalariado es la consecuencia lógica de un escenario terrorífico donde más allá de los muros del centro de trabajo está aguardando la miseria y desde arriba se le exige arrimar el hombro. Asistimos a la polarización entre la sobreexplotación para los obreros activos y la indigencia social y material para los que caen en la inactividad dentro de un sistema que sobreproduce. En todo caso, la sobreexplotación laboral y la precariedad conducen a más paro e incide a la baja en el nivel de consumo. La incapacidad del sistema Capitalista para racionalizar su desmesura acaba convirtiéndose en su propia ruina.




Para acabar de desmontar la falacia, la Finitud nos recuerda que el crecimiento en si mismo es irrealizable sostenidamente ya que por pura contradicción lógica, no se puede dar el aumento continuo e indefinido en el tiempo, de la producción y consumo de bienes y servicios. El sistema Capitalista tiene que olvidar constantemente que es imposible crecer ilimitadamente en base a recursos que no lo son para poder afirmar su ideal de crecimiento ilimitado. A cada periodo de crecimiento le acompaña un escenario de sobreproducción que es la antesala de cada crisis. La imposibilidad del planeta de regenerar los recursos y asumir los residuos a la misma velocidad que son consumidos y desechados por la bestial maquinaria de expolio y explotación que acompaña a la depredación Capitalista, nos acerca cada día un poco más al abismo del colapso ecológico. El Capitalismo no conoce la palabra suficiente y tiene que ningunear las verdades del ecologismo respecto a la finitud de los recursos para poder seguir obviando los límites naturales no sobrepasables de los que dependen nuestras sociedades y la vida en el planeta.



Es muy probable que esta crisis no tenga solución sin cambiar radicalmente de modelo económico y civilizatorio, pero por ahora, las reformas aplicadas van en la dirección contraria. En Europa, la búsqueda desesperada del crecimiento económico está siendo utilizada como excusa para inducir “Estados de Excepción” en sus democracias representativas a través de tecnócratas introducidos en el poder que representan los intereses de las plutocracias económicas. Se defiende este escandaloso cambio en la forma de hecho del Estado como una consecuencia necesaria y derivada de la aparente gravedad de la situación actual que es calificada como emergencia nacional. Las reformas legislativas promovidas por vía de urgencia a base de Decretos y destinadas principalmente a eliminar las estructuras materiales del bienestar, son acompañadas por el reforzamiento de medidas de tipo coercitivo que limitan sensiblemente las libertades individuales y colectivas con el objetivo de doblegar cualquier resistencia y crear un clima proclive a la resignación. Es fácil detectar que intereses están orquestando las reformas. Basta con observar que las medidas de recorte, aunque se traslade a la opinión pública que buscan el interés general y que están destinadas únicamente a conseguir las condiciones necesarias para se restablezcan los niveles anteriores de ocupación y empleo, siguen sin recaer en los actores responsables de la crisis. Negando la evidencia, la inmensa mayoría de la población se ha tragado la impostura, ya que la precarización o la inminente amenaza de pobreza predispone al optimismo incondicional ante cualquier consigna luminosa que les permita creer y renovar sus esperanzas de solución individual. Están atrapados en la visión reducida de la realidad que proyectan las reglas del juego Capitalista y que es confirmada repetidamente hasta la extenuación, por las aseveraciones de los más prestigiosos políticos y gurús económicos con las que nos bombardean desde todos los medios de comunicación. La estafa global que representa la actual coyuntura se sigue nutriendo de la pasividad e ignorancia política que nos llevó hasta ella. Es momento de desvelar que esta crisis la están gestionando los mismos intereses minoritarios que la provocaron y que por lo tanto, no va a tener una solución aceptable para la inmensa mayoría. Mientras más se evidencia la magnitud de la estafa, más se difumina la posibilidad de solución convencional. Es urgente encajar que los tiempos de ficticio esplendor no van a volver y que mientras antes tiremos del freno de mano, más probabilidades tendremos de evitar el choque frontal contra el sólido muro que espera al final de la última curva a este tren, en su huida hacia delante para intentar escapar aceleradamente de su propia sombra.



La orgía consumista se va apagando poco a poco y por zonas en el mundo Capitalista, por su imposibilidad en si misma de permanecer en el tiempo. Ni los planes de estímulo de los gobiernos trabajando en la línea de expansión del gasto público, ni los planes de austeridad trabajando en el plano contrario de reducción del déficit consiguen reanimar al enfermo infartado y evidencia inequívocamente que un paradigma social y económico agoniza en su gigantismo. La gestión del auto-desmontaje de toda una civilización construida sobre el exceso y la explotación, es la herencia para las generaciones que tendrán que lidiar en el inicio del tránsito siempre traumático hacia otra forma de ser y estar en el mundo. Las resistencias a los cambios van a ser formidables y los grandes beneficiados del actual statu quo ya se han enrocado en sus posiciones e intentan amarrar por todos los medios posibles las líneas de fuga, pero previsiblemente las contradicciones internas enunciadas y que se están desarrollando paralelas a este inmovilismo, reventarán como un tsunami cualquier muro de contención.

 
La fractura ya ha sido registrada y anuncia un nuevo comienzo.
 
 

martes, 22 de mayo de 2012

Con asistencia de Mario Conde. Mesa debate "La sociedad civil en los países nórdicos"

CONVOCATORIA Mesa redonda Sociedad Civil Española: “La sociedad civil en los países nórdicos” Acudirán los embajadores de Suecia y Finlandia, así como el Consejero de la Embajada de Dinamarca. Madrid, 20 de mayo de 2012.- El próximo jueves, 24 de mayo, a partir de las 19:00 horas en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad San Pablo – CEU (c/ Julián Romea nº 23) y organizado por Sociedad Civil Española, tendrá lugar una mesa redonda que, bajo el título “La sociedad civil en los países nórdicos”, analizará las circunstancias y los factores que han llevado a que en determinados países la ciudadanía disponga de formas de limitar el poder del Estado diferentes a las que tenemos actualmente en España. En la mesa participarán la Embajadora de Suecia en España, Excma. Sra. Dña. Cecilia Julin; el Embajador de Finlandia en España, Excmo. Sr. DonMarkku Keinänen y el Consejero de la Embajada de Dinamarca en España, Ilmo. Sr. Don Morten Skovgaars Hansen. Además participará en la misma el Rector de la Universidad San Pablo CEU, Excmo. y Mgfco. Sr. Don Juan Carlos Domínguez Nafría y el Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Ilmo. Sr. Don Ricardo Javier Palomo Zurdo. Esta mesa redonda, a lo largo de la cual los asistentes podrán formular cuestiones a los ponentes, es la primera que se celebra dentro del ciclo que, apoyado por Fundación Civil, está organizando la asociación Sociedad Civil Española y cuyo fin es estudiar desde diversos prismas las reformas institucionales, sociales y económicas necesarias para la regeneración política de nuestro país. Asistirá a la misma D. Mario Conde Conde, presidente de Fundación Civil. QUÉ: Mesa redonda “La sociedad civil en los países nórdicos” CUÁNDO: Jueves, 24 de mayo, a las 19:00 horas DÓNDE: C/ Julián Romea nº 23, Madrid. Aula Magna de la Facultad de CCEE. San Pablo CEU QUIÉNES: Embajadores de Suecia y Finlandia. Consejero embajada Dinamarca. CONVOCAN: Fundación Civil y Sociedad Civil Española CONTACTO: correo@sociedadcivilespanola.es CONTACTO: correo@fundacioncivil.org

domingo, 20 de mayo de 2012

¿Comisión de investigación? Por Mario Conde




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Sus créditos en muchos casos tuvieron color político.

Banesto era una entidad privada. Nunca recibió ni una sola de las antiguas pesetas de dinero público. El consejo de administración estaba compuesto por personas privadas, sin ninguna presencia de políticos. Ninguno mantenía ni directa ni indirectamente cargo político ni lo ejerció con anterioridad a su presencia en el consejo. Yo, además de presidente, era el primer accionista individual, con mas del 7% del capital social. JP Morgan, el primer banco del mundo, suscribió capital por más de 100 millones de dólares. Los demás consejeros eran accionistas en proporción significativa. El Gobierno, utilizando al Banco de España, intervino la entidad. El PP, dirigido por Aznar y siendo Rato el portavoz económico, exigió una “Comisión Parlamentaria de Seguimiento”. La organizaron. Duró meses. Personas privadas tuvieron que someterse al juicio de los políticos (PP y PSOE, CiU, PNV e IU) que dictaminaron sobre su gestión. Bankia es el resultado de fusionar entidades financieras públicas, cuyos cargos directivos provienen de la política o fueron nombrados por políticos. Su presidente, Rodrigo Rato, fue exitoso ministro de Economía y director del FMI.

sábado, 19 de mayo de 2012

"El caso Conde"

Excelente art. del Profesor Calaza publicado en el Faro de Vigo el 2 de enero de 2011

El autor sostiene que el Banco Español de Crédito fue intervenido –sin que Botín desencadenara los movimientos que llevaron a ello como a veces equivocadamente se ha dicho– por la oposición de Mario Conde al proyecto de moneda única (ecu por entonces, euro hoy día) vista la voluntad del PSC de desenclavarse políticamente de Madrid para conectar directamente con París y Bruselas, en una estrategia que le pasó completamente desapercibida a Felipe González pero que Narcís Serra y Maragall planificaron detalladamente.




Mario Conde tenía todo para alcanzar el poder más alto: conocía la ley, no conocía el miedo y conocía el alma de los hombres. Le faltaba algo, empero, para mantenerse en el poder: desconocía sus usos y reglas. Y estos usos imponen un conformismo del que carecía, agravando su situación el hecho de ser un solitario excesivamente reflexivo y no pertenecer a ningún grupo de poder político, religioso o financiero en el que apoyarse o al que sirviese para que le sirviera. Pero, sobre todo, Conde tenía en su contra una ardorosa, casi violenta, voluntad de claridad intelectual y como un imperativo moral, una segunda naturaleza, que lo obligaba a decir lo que pensaba y actuar por lo que creía. 
Ahora bien, para entender plenamente el Caso Conde hay que retrotraerse a la época de “europapanatismo” que precedió a la moneda única. Por entonces, reinaba un extraño mutismo en torno a cuestión tan principal, impuesto, sin duda alguna, por el terrorismo intelectual desencadenado por los socialistas, primero, y la derecha después. solo unos cuantos empresarios que veían y sufrían directamente las consecuencias de la sobrevaloración de la peseta –nefastas para las exportaciones españolas– favorecedora para mayor inri de importaciones que destrozaban nuestro tejido económico, y algunos economistas heterodoxos cuestionábamos lo bien fundamentado de tal decisión, juzgándola intrínsecamente perversa, por precipitada, vista la heterogeneidad y las diferencias estructurales de los países candidatos.


Las tres profecías
A riesgo de recibir tomatazos mil, cualquiera con talento y suficiente arrojo intelectual, puede avecindar en las hemerotecas profecías que si quiebran lo harán sufrir escarnio o, en raros casos, cumplirse apoteósicamente y, paradójicamente, cosechar desgracias mayores que los tomatazos. Y es que en estos tiempos de burócratas es mal oficio el de profeta. Mario Conde es (co)autor, sin derechos, de varias profecías –llamémoslas así– incrustadas en las hojas de la prensa de los años noventa del pasado siglo, las cuales ha vuelto a airear últimamente con su bien conocido carisma expresivo, con su parla manantía, en distintas plataformas mediáticas y muy especialmente en un libro de fulgurante éxito de ventas y no poca influencia social. Me refiero, evidentemente, a “Los días de gloria” (Ediciones Martínez Roca). En cuanto a las profecías, de las cuales soy en parte “coautor” (las hemos forjado en fraternal binomio) ahí van, entre otras, tres que se han cumplido: a) el euro sería nefasto para la balanza comercial española y sus desbordamientos perversos se pagarían antes o después con un empobrecimiento global de España, por pérdida del valor de los activos, y un paro jamás visto; b) la pérdida de la soberanía monetaria, la imposibilidad de encarar devaluaciones competitivas, y la práctica imposibilidad de salir del euro en caso de choque asimétrico harían que los efectos del choque se prolongaran en el tiempo; c) si el PSC llegara a gobernar en Cataluña se entraría en una deriva soberanista allende lo que CiU hasta entonces jamás había contemplado. Empecemos por desmenuzar esta última.



El PSC es un partido secesionista 
Recientemente, Félix de Azúa (EP 27/12/2010 “Los privilegios del fósil”) afirmaba: “Cuando los futuros historiadores escriban el relato de la deriva catalana hacia la secesión deberán leer (.) la revista Taula de Canvi”. Y tan cierto es lo que afirma Azúa que parte del consejo de redacción de Taula de Canvi, en 1977, contaba años después entre los teóricos y eminencias grises de la presidencia de Maragall. Honra a Azúa tanta lucidez y más aun la valentía moral de denunciar que el secesionismo, con carácter plenamente institucional, no empezó con CiU sino con el PSC gobernando en Cataluña. Pero en el 2000 esa lucidez no era aún de recibo ni siquiera en el mismísimo Azúa, y eso que es uno de los raros intelectuales catalanes, y españoles, capaz de leerles a los políticos las ocultas intenciones. Sin embargo, ya en noviembre 1999, Mario Conde y este que aquí tenéis, dejamos escrito en la revista MC, editada por Conde, que el PSC era un partido tan centradamente catalanista, tan egoístamente nacionalista y antiespañol que entraba de lleno en una forma sutil de ideología secesionista. Andadura política que todos vimos desarrollarse, aunque en parte fracasara, bajo justificación teórica de “Estado federal plurinacional”, que es, sobra decir, la penúltima estación antes del marco puramente confederal, tipo, verbigracia, URSS o Yugoslavia. No digo Suiza, que no es confederación de naciones, digo la URSS o Yugoslavia, que sí lo fueron y así les fue.
A las previsiones efectuadas por Conde y por mí, en noviembre 1999, respondió tangencialmente Maragall, por alusiones (EP 17/01/2000 “Faustino y los demás”) poniéndose la venda antes de la herida, en un artículo empalagoso, negando implícitamente lo que nosotros afirmábamos, jurando su amor a Madrid cuyo Retiro comparaba con la fageda (bosque de hayas) de Olot. El envaramiento en la prosa del artículo podría disculparse si surtiera efecto por recreo de insistencia, dando ejemplo con los actos, o si portando alto y fuerte el lanzón de la creatividad lograra proyectar ideas de descentralización otras que los consabidos refritos del catalanismo insolidario. Pero no, el artículo era una versión más del cuento chino de un vendedor taimado que quería venderle a toda España, vía PSOE, como vimos con el proyecto de Statut, una mercancía averiada que, por cierto, algunos estaban deseando comprar pues el autoengaño para poder gobernar con los votos catalanes pasaba por encima de cualquier deber para con la unidad de España. En ese artículo, solo de pasada hacía Maragall referencia a Conde, despectivamente, claro está: “Creo que estos laboratorios, al menos uno de ellos, formó parte del holding Antibióticos (.) que terminó como el rosario de la aurora en manos de Mario Conde”. La excusatio non petita hacía tan manifesta la accusatio que, junto con el odio escupido en la referencia personal, Mario y yo comprendimos, aunque por entonces ya no teníamos duda alguna, que habíamos dado en el clavo: Maragall se había puesto muy nervioso. Como si lo hubiéramos descubierto. 




La necesidad de los secesionistas de salir de la peseta
¿Cómo habíamos llegado de buena hora a una conclusión que algunos ni siquiera hoy día han alcanzado a entender? Sencillamente, porque después de devanarnos los sesos buscando la verdadera razón de la intervención de Banesto –no había base contable para ello– dimos con la clave: en última instancia, Banesto había sido intervenido por la oposición de Mario Conde al Tratado de Maastricht. De hecho, quien dio con la clave fue él un día que me dijo: “Pepiño (así me llama) los humanos siempre colocamos el epicentro del problema que nos afecta justo donde no está”. Efectivamente, el resto fueron razones accesorias, pretextos, argucias para desorientar a los simplones; la verdadera razón fue esa: la oposición de Conde al Tratado de Maastricht. O, si se prefiere, la obligación democrática para con el pueblo español de convocar un referéndum antes de acceder al euro. Y es que jamás existió verdaderamente un Caso Banesto pero sí un Caso Conde toda vez que Banesto nunca representó un problema ni para sus accionistas –empezando por el primero de ellos, Mario Conde- ni para el sistema bancario español. Pero Conde sí fue un problema para Maragall y Narcís Serra que vieron en él un potencial peligro. Dado que, en aras de desenclavarse de Madrid accediendo directamente a Bruselas, los políticos catalanistas de cualquier signo necesitaban vitalmente subirse al tren de la moneda única, por entonces en proyecto con nombre de “ecu”. ¿Es necesario recordar lo que mandaba Serra en aquel gobierno?
Desde un enfoque económico y político el por entonces presidente de Banesto dejó constancia pública, en tres ocasiones, del disparate que suponía para España el acceso al ecu ya que temía los nefastos efectos de la moneda única, tanto en relación al desvalimiento de la economía española en caso de choque asimétrico –verbigracia, el que estamos viviendo ahora– al renunciar a la devaluaciones competitivas como en cuanto parapeto defensivo de una economía lastrada por una balanza comercial deficitaria. En cualquier caso, propuso Conde, solo deberíamos acceder a la moneda única celebrando previamente un referéndum al respecto. Esa era la idea minoritaria que sosteníamos algunos economistas y empresarios y que el propio Conde explicaba públicamente y, en petit comité, a los políticos, entre otros a Felipe González, por supuesto. En las páginas 720/21 de “Los días de Gloria” deja clara su posición respecto a la moneda única al tiempo que me cita innecesaria y elogiosamente: “A quienes opinábamos así (.) se nos tildaba de antieuropeos. No se trataba simplemente de incultura. Se aproximaba más a la estupidez. El profesor Calaza (.) expresaba sus argumentos con lucidez. No nos escuchaban. Y hoy, 2010, lo sufrimos” Y a continuación Conde relata una conversación en ese sentido con Felipe González.


Mario Conde contra el Tratado de Maastricht 
Que yo me hubiera opuesto al euro –por ahí andan mis libros y artículos de la época– fue una obligación profesional, un elemental reflejo de coherencia intelectual al no corresponder el proyecto de moneda única, con tantos miembros y tan heterogéneos como contó desde un principio, a ningún modelo económico conocido y ser una completa abominación desde el punto de vista teórico y asimismo desde el histórico-empírico. No es necesario que venga ahora Krugman a confirmarlo, Conde y yo lo dejamos escrito por activa, pasiva y perifrástica hace quince años (aunque también creo que en la situación actual el euro es prácticamente irreversible, salir sería aun más costoso que permanecer dentro). No obstante, en el caso de Conde su frontal oposición a semejante desaguisado adquiere tintes de verdadera epopeya personal ya que él materializó el rechazo desde la conciencia de la responsabilidad nacional plenamente asumida como presidente de una entidad financiera y una corporación industrial claves en la urdimbre económica de España. 
Cualquier lector objetivo y de buena fe aceptará sin dificultad que si Conde hubiera abrazado en su momento el proyecto estrella del Gobierno socialista, y fundamentalmente del PSC, sosteniendo la moneda única, nunca habrían intervenido Banesto. La judicialización del caso –el gran triunfo de Serra-– fue consecuencia de una inspección del Banco de España, después de la intervención, tan sesgada que cualquier otra institución crediticia y financiera, no solo española sino internacional, que se las hubiera tenido que ver con procedimientos inquisitoriales del mismo calibre no podría salir exenta de culpa. Llegar a esta conclusión nos llevó a Mario Conde y a mí no pocas horas de análisis pero mereció la pena porque la historia confirmó lo fundamentado de nuestras proféticas conjeturas al transformarlas en hechos probados.